La Edad de la Ignorancia
19 y 20 de Marzo
Sala Avenida - Jaraíz
21:00 hrs

Director:
Denys ArcandIntérpretes:
Marc Labreche, Diane Kruger, Emma de Caunes, Rufus WainwrightTítulo en VO:
L'Âge des ténèbresPaís:
Canadá Año:
2007Fecha de estreno:
11-04-2008Duración:
104 min.
Clasificación:
Sin definir Género:
Comedia Color o en B/N:
Color Guión:
Denys ArcandMontaje:
Isabelle DedieuFotografía:
Guy DufauxMúsica:
Philippe Miller
Sinopsis argumentalEn sus sueños, Jean-Marc es un caballero con una brillante armadura, una estrella del escenario y de la pantalla, y un novelista de éxito que tiene a las mujeres rendidas a sus pies. En la realidad, es un don nadie, un chupatintas, un marido insignificante, un padre fracasado que fuma a escondidas. Pero Jean-Marc consigue resistir sin caer en la tentación de su mundo de sueños y decide darse otra oportunidad en el mundo real.
El directorEl canadiense Denys Arcand cierra la particular trilogía iniciada hace más de quince años con
El declive del Imperio Americano y secundada por
Las Invasiones Bárbaras con esta comedia en la que los sueños tienen un papel fundamental. Como en sus anteriores propuestas, trata de meter el bisturí en lo social, de hurgar entre los pliegues de una vida cotidiana absurda.
Es conocido en todo el mundo no solo por la larga lista de galardones que han obtenido sus películas, sino por su visión perspicaz y poética de la sociedad actual.
Después de rodar dos documentales, realizó su primer largometraje,
Dirty Money, en 1971, seleccionado para participar en la Semana de la Crítica en Cannes. En 1973, Réjeanne Padovani participó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes y en el Festival de Nueva York.
A continuación dirigió
Gina, Comfort and Indifference y
Murder in the Family.

En 1987 realizó
El declive del imperio americano, que ganó el Premio FIPRESCI de la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, fue nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa, obtuvo 9 Génie en Canadá y numerosos premios en festivales internacionales.
En 1989 dirigió
Jesús de Montreal, ganadora de dos premios en Cannes, 12 Génie y nominada a un Oscar.
En 1995 realizó su primera película en inglés,
La verdadera naturaleza del amor.
En 1996 dirigió
Poverty and Other Delights, un telefilm que transcurre en el mundo de los sintecho.
En 2000 rodó
Stardom, que se proyectó en Cannes fuera de competición y fue seleccionada por los festivales de Londres, Toronto y Vancouver.
En 2003 escribió y dirigió
Las invasiones bárbaras, que ganó el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa, además de ser nominada al Oscar al Mejor Guión Original; ganó tres César, Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión; fue Mejor Guión en el Festival de Cannes; obtuvo numerosos Génie y otros 35 premios en todo el mundo.
IntérpretesSolo un actor, Pierre Curzi, ha aparecido en las tres partes repitiendo personaje (Pierre). Para protagonizar esta entrega, no obstante, Arcand ha confiado en Marc Labrèche, un intérprete muy popular en Canadá. A su lado hay un rostro que sí es muy familiar a ambos lados del Atlántico: Diane Kruger (
La Busqueda: El Diario Secreto,
Troya).
Consecuencias de la invasiónMientras promocionaba intensamente por todo el mundo su anterior film,
Las Invasiones Bárbaras (2003), por la que consiguió el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa, al director le vino una idea a la mente:
¿Existe alguna persona a la que le gustaría hacer lo que hago ahora? Empecé a pensar en un tipo que nunca habría salido en la tele, al que nunca le habrían puesto un micrófono delante de la boca, pero que sueña con ser entrevistado y conocer a estrellas de cine.
Así nació Jean-Marc Leblanc. Arcand cierra, con este film, la trilogía que inició en 1986 con
El declive del Imperio Americano y que siguió con su anterior trabajo: después de esos dos films solo quedan los años oscuros (de ahí el título original).
"Tengo la sensación de que vamos
hacia una nueva Edad Media,
una época de guerra contra el Islam."
Y me parece a mi
Humor que supura
Sin duda es un director (Dennys Arcand) con una visión única del mundo que percibe. Más allá del valor cinematográfico de su obra, sus profundas reflexiones sobre una realidad absurda, en la que estamos inmersos, nos sirve para clarificar el devenir de los tiempos.
La Edad de la Ignorancia es un bombardeo incesante de hechos y situaciones ciertas y actuales que por su ridiculez rayan en el surrealismo. El humor supura de momentos dolorosos y de la pérdida definitiva de valores humanos y leyes naturales.
Jean-Marc Leblanc es un naúfrago en una isla abarrotada de zombies y autómatas. Jean-Marc Leblanc somos todos cuantos nos damos cuenta de que chapoteamos en un mundo soez, injusto y esperpéntico.
Jaht
Estilos de canto"Una sátira sobre el mundo moderno, una reflexión acerca de la moral de nuestra época contada a través de una comedia disparatada."
FILMAFFINITY
"Los chistes se encadenan con el tono agridulce tan característico del realizador de El declive del imperio americano."
Isabelle Regnier: Le Monde
"Escenas de tono cómico, corte surrealista y poderío visual más bien pobre. (...) su desarrollo resulta más discursivo que analítico. (...) en las secuencias melancólicas y dramáticas la película adquiere una atmósfera narrativa más acorde"
Javier Ocaña: El País
"Un film muy civilizado sobre el colapso de la civilización. (...) Las metáforas a veces resultan forzadas, y la ejecución un tanto literal (...)."
Antonio Weinrichter: ABC
"En la primera mitad, Arcand apuesta por un vitalista sentido del humor, pero en la segunda se pone demasiado serio (...)."
Alberto Luchini: El Mundo
"Las metáforas visuales, además de ser forzadas, están construidas mediante lugares comunes previsibles hasta en los jardines de infancia (...) estamos ante una película de indudable dignidad que encontrará sin duda su público."J. A. González Fuentes: Ojosdepapel.com"La película es más Arcand que nunca: más crítica con la tardo o posmodernidad que nunca, más desinteresada por el lenguaje cinematográfico que nunca."
CineforumBlogUniversia
CACAREOSYa tenía todo lo que un hombre “de su tiempo” puede desear: buen trabajo, chalet, cochazo, una mujer guapa y cariñosa, unos hijos educados (bien, por supuesto)… Y tras conseguir esto, que ensalivaría la boca a cualquiera, decidió meter mano bajo la falda del poder (de ahí lo de “erótica”) y quiso poner sus dátiles, valiéndose de la política, sobre las obras públicas y las privadas (obras en general) como trampolín para llegar más lejos: al yate con grifos de oro, a los banquetes de lenguas de colibrí amenizados con música en directo de auténticos stradivarius, a las orgías con estrellas de cine, que como mínimo hayan sido candidatas en una ceremonia de los Oscar, a las comuniones VIP en el Vaticano, que puntúan más (porque es sabido lo difícil que lo tendrán los ricos para entrar en el reino de los cielos; ya sabéis, lo del camello y la aguja); en fin, a todo eso que diferencia a un auténtico triunfador de la chusma sin ambición (proyección lo llaman ellos). Y a punto estuvo de conseguirlo….Pero Pierre, desafortunadamente, no había nacido en un país de gran solidez democrática, cuna de oportunidades, derechos, plenas libertades y paraíso de emprendedores y patriotas. De ser así, su nombre no se hubiera pronunciado como un lamento ovejuno sino como un auténtico y respetuoso grito de dignidad: ¡PEDRO!.
Jaht
Picoteando en corral ajeno